Ha sido una constante
la preocupación de las administraciones por incrementar su eficiencia
organizacional, sin embargo actualmente esto no es condición suficiente para
garantizar el éxito debido al incremento, cada vez mayor, de la interrelación
de la organización con el entorno turbulento. La experiencia demuestra que el
éxito y la supervivencia, a largo plazo, de las organizaciones dependen también
de los progresos de su eficacia, mientras que los cambios internos afectan
fundamentalmente su eficiencia. Una organización sometida a los efectos del
entorno turbulento puede fracasar a pesar de ser muy eficiente.
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